Tuviste que darle
vueltas
hasta que lo rompiste
como los juguetes,
o como las narices
de los pibes que juegan
con nieve. Tironeaste del cordón
de las zapatillas viejas,
y ya no bailás en puntas de pie
esperando el efecto.
Nunca te conformaste
seguiste adelante, sin importar
las consecuencias. Ahora ya no sos
la reina, y cuando te veo en las fotos
viejas parecés una fotocopia borrosa
de lo que sos ahora.
No es fácil saltar la soga de los
miedos sin caer en el ahogo. Y ahí aparecen
los psicólogos.
hasta que lo rompiste
como los juguetes,
o como las narices
de los pibes que juegan
con nieve. Tironeaste del cordón
de las zapatillas viejas,
y ya no bailás en puntas de pie
esperando el efecto.
Nunca te conformaste
seguiste adelante, sin importar
las consecuencias. Ahora ya no sos
la reina, y cuando te veo en las fotos
viejas parecés una fotocopia borrosa
de lo que sos ahora.
No es fácil saltar la soga de los
miedos sin caer en el ahogo. Y ahí aparecen
los psicólogos.

