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Soy Jesús Ibarren. Lector empedernido que no pertenece a la academia. Amante del arte en todas sus formas. Hipercrítico de la concepción burguesa y aristocrática de las artes.

martes, 29 de diciembre de 2015

Todo lo entendía.

Esa cena fue de las peores.

Treinta y cinco grados de calor,
el alcohol que hizo su trabajo y
conversaciones tan triviales
que ya ni las recuerdo.

La música de fondo, y
las voces  de los asistentes
sonaban como una tortura
mecanizada.

La luz del foco que colgaba del
techo formaba una figura espectral,
y un tipo interrumpió mis pensamientos
pidiéndome que le pase la sal.

Una mujer contaba sus proezas
en el caribe, otra hablaba del
éxito de su marido y un niño
me miraba fijamente,

entendiendo toda esta locura.
Ambos sabíamos que todo ello
era un farsa de disimulos,
miserias ocultas detrás de billetes,

frustraciones tapadas por viajes
y perfumes de aeropuertos.
Algunos tocaron el tema libros
y dijeron saber en demasía,

cuanta mentira e hipocresía.
Seguí pensando en el niño,
en la escuela, los juegos y
las obligaciones.

En ese rostro que todo lo entendía
bien sabía, que todo ello no era
más que una burda mentira.








martes, 22 de diciembre de 2015

Moscas.

Dos moscas revolotean en la silla y
toda esa gente ahí afuera.
Yo sigo dentro y es verano,
sin embargo el hielo de mis pensamientos
son tan duros como el hierro candente
en la forja.
Las habitaciones están vacías y el sonido
del silencio es encantador.
Una foto nuestra encima del aparador y
todo allí afuera es ensordecedor.
Imagino un violonchelo y un contrabajo,
dos personas en su ejecución y
un teatro vacío  que forman
la metáfora del éxito a deshora.


domingo, 20 de diciembre de 2015

Insomnio.

 Mucho se ha escrito y no soy el primero.
 Creo que es el castigo
de quienes pensamos el mundo
al revés.
Cada minuto que duermo pierdo
vivir en este mundo,

que
estoy seguro
 es un mal sueño.

viernes, 18 de diciembre de 2015

Catalina. (para mi hija)


Catalina, no es una reina
no proviene de un vientre azul,
es hija de dos obreros.

Ella me demuestra que es feliz,
no necesito más que ello.
Verte jugar en el suelo,
dibujar en la arena y
pintar tus sueños.

De tu boca salen las más
hermosas frases.
Del brillo de tus ojos
serenos, un oasis de paz
y consuelo.

Tener semejante privilegio de
ostentar el título de padre,
no es para cualquiera.
Vale más todo esto que un señorial
de la nobleza.

Mis libros, la pasión, el amor
y este poema
son la única herencia que te dejo.
Tus abrazos, los miedos, las tardes
de juego y tus canciones es
lo más hermoso que me llevo.






Inspiraciones.

Carver dormía con un libro de Machado
en su mesa de luz.                              
Bukowski se emborrachaba para
escribir.
Yo simplemente vivo demasiado
en este mundo injusto

 y cruel.

jueves, 17 de diciembre de 2015

Postal del desconcierto.

Las fiestas, esos acontecimientos
en que todos nos sentamos
bebemos, comemos,
nos emborrachamos y
simulamos armonía.

Solo miro la botella, esa misma
que está a medio tomar
                     me levanto tambaleante
y le doy un largo sorbo.

Todos miran y dejan de hablar,
me encojo de hombros,
un tío borracho grita:
Feliz año nuevo.

Yo me doy vuelta, enciendo un cigarrillo
                 Y en voz baja digo:
Otro más que se va.

Un vaso se estrella contra el piso,
La lluvia de cristales riega el suelo,
los fuegos artificiales iluminan la noche,
                    los perros se esconden y
ladran.

Toda una postal del desconcierto.






miércoles, 16 de diciembre de 2015

Todo eso.


Dos libros, un par de anteojos y
una taza con café es lo que queda
en la mesa.
Una PC, un portarretratos y
analgésicos es lo que queda
en el mueble.
Todo eso
mas algunas ilusiones
que ya perdí a los 30,
es lo que queda en mi ser.



La felicidad.


La felicidad no está
ni en la ciudad, ni en el campo.
Es solo una creación para
mantenernos ocupados

buscando algo.

martes, 15 de diciembre de 2015

Todo es distracción.

El teléfono no para de sonar y
no deja que me concentre,
es un mal de esta sociedad.
Los perros que 
ladran,
autos que pasan, los vecinos que discuten,
un pelotazo contra el paredón
y el sonido de tus tacos no dejan
de retumbar en mis oídos.
todo es distracción, 
en este universo material.
Aléjate del ruido, busca
la paz en el campo, los libros,
en cuarto de hotel,
las plazas o
tan solo en tu niñez.

Así comencé.

Hoy me desperté de la siesta con la cabeza alborotada. El día, mejor ni enumerar lo difícil que fue. Sin embargo, de todo ello, salió esta loca idea. Todo fue gracias a un sueño o una pesadilla, según quien lo interprete.
Puedo recordar que estaba en medio de una marcha, cerca de la plaza, las personas iban y venían; el calor quemaba sin tregua y de fondo sonaba constantemente Morphine. Una rara y tranquila melodía, que me invitaba a escribir sobre el paisaje. Cuando desperté, estaba finalmente en mi habitación, con las paredes blancas, la luz que penetraba por las rendijas, y un libro de Borges en el piso, encima de la mesa de luz la novela Hollywood de Bukowski, y una antología de Chéjov. Así comencé...