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Soy Jesús Ibarren. Lector empedernido que no pertenece a la academia. Amante del arte en todas sus formas. Hipercrítico de la concepción burguesa y aristocrática de las artes.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Narrar, como Dios

Narrar, es jugar a ser Dios. ser un artesano que moldea un Universo.
Partir de la nada, de una hoja en blanco, e ir dándole forma a formas preexistentes en el plano de las ideas.
Narrar, es un acto de amor, una forma de procreación.
Es la necesidad de ir llenando el silencio con voces que cuentan, que hablan, que van diciendo algo -a veces trivial, otras interesante-, pero darles al fin una voz propia, como lo hacia Faulkner, Hemingway, Bolaño. Ser un constructor de zonas, como lo hacia Saer.
Quienes escriben, lo hacen con pasión y obsesión. Son seres dotados de tenacidad y cierto grado de locura, porque el mundo del libro se viene acabando, y se anuncia su extinción desde el advenimiento de la televisión, posteriormente desde que los medios digitales han ido ocupando un lugar central en la vida de las personas; ya no existe lo epistolar como genero, ahora es un mail, un mensaje de Facebook, o la inmediatez de Twitter en sus 140 caracteres, o el Watsapp que ha destruido la gramática, y las formas de comunicar una idea; jamás podría pensarse a Kafka escribiéndole a su padre por Watsapp, o a Tolstoi reclamándole a su mujer Sofía que vuelva a corregir La guerra y la Paz. No se puede escribir un solo párrafo sin amar lo que se hace.
Tampoco se escribe para un publico, en todo caso, se escribe para ser leído, pero nunca se lo puede hacer pensando en un segmento social. Se escribe, como se respira, o se come, es una necesidad de eludir un mundo real, del cual se toman o no elementos, y se crea uno nuevo. Se recicla, se plagia, se aumenta, se suprime, algo viejo o contemporáneo, como el caso de Puig con los folletines, o Artl con sus novelas de lumpenes, o sus Aguafuertes Porteñas, con lenguaje corriente, el de la calle.
El mundo académico junto al económico editorialista, han dicho que es lo que está bien y lo que está mal. Nadie escribe mal, en todo caso, lo que se narra, no es de interés para ser publicable. Narrar implica comunicar, y comunicar es parte del ser; no se puede enmudecer al ser, porque estamos hechos de fibras invisibles que nos intercomunican.
Los juicios están llenos de prejuicios, comparaciones, y teorías que otros han dicho o escrito, diciendo que es narrar bien.
Un párrafo puede trascender o quedar en el remolino del olvido. La literatura está llena de bovarismos.
La aventura de navegar en territorios desconocidas, experimentar hasta llegar hasta los extremos del lenguaje como un navegante sin brújula que, lanzado al mundo nuevo, se aventura desde puerto seguro sin saber que le depara el destino. Utilizar todas y cada una de las herramientas del lenguaje como lo hizo Joyce con su Ulysses,
Escribir un poema con un solo verso es un poema, porque la estética y el sentido de lo que se comunica es poesía, y quien no quiera creerlo que reviente.
Solo el tiempo -ese ciclo que fluye, fraccionado en unidades innecesarias-, será el limite final, el juez que dictará la sentencia definitiva. Y, si la obra logra vencer las barreras de los prejuicios, las modas, los humores de la época, y las opiniones de quienes ejercen la critica, será al fin eterna, porque trasciende a quien la ha creado. Es recuerdo vivo. Pasión artesanal, que brota del pensamiento.
Detrás de esas paginas siempre habrá alguien que sigue vivo y dejó un testamentum de lo que fue su esfuerzo.

miércoles, 17 de agosto de 2016

La inundación.

El rio, los arroyos y los canales
se han desbordado; el agua,
incesante, con furia, sin tregua
ni piedad, se ha ganado dentro
de las casas.
Los bomberos de aquí para allá,
las mujeres lloran, los niños se asustan
y los hombres corren.
Un desastre de magnitud; una vida de
esfuerzos que se lleva la corriente,
nada importa, todo se ha perdido.
Veo a un hombre ya viejo llorando
porque nada pudo salvar. Yo camino por
lo que alguna vez fue una calle y
la lluvia,
no para de caer,
no da tregua, ni cede en su lucha contra
los causes.
Mi chaqueta para el agua esta empapada,
las botas se me llenaron por dentro y los
pies se me congelan.
Los cigarrillos se me humedecieron,
los fósforos no encienden, me detengo
por un instante y contemplo la pérdida.

Un auto tapado hasta el parabrisas y
un hombre con los brazos sobre su torso,
observando su mala suerte.

Todo, absolutamente todo, se perdió.
Los centros de evacuados están llenos,
los voluntarios no paran de sacrificarse
y nadie se pregunta:

¿Por qué paso esto?

martes, 7 de junio de 2016

El cuerpo del delito.

No ser permeable a la injusticia y dolor
es un crimen sin cuerpo del delito.
Si la justicia no fuese más que
una abstracción,
todo este mar de colores desordenados
que corren en un rió infinito
serian una hermosa pintura y no
este caos, en lo que muchos
llaman ciudad.
Cuando el fondo se revuelve
el dolor se hace insoportable;
las ganas
de hacerme polvo resurgen y
ese maldito hálito de esperanza
todo interrumpe
como una visita inesperada
que sin llamar a la puerta

aparece.

jueves, 2 de junio de 2016

Destinados a la hoguera.

Me robaron tres poemas,
eran buenos
estaban escritos con el dolor
con la sangre y la parte más oscura
de mis pensamientos.
Fue un concurso que nadie ganó,
un certamen que jamás existió y
 quien sabe dónde fueron a parar.
Yo los prefería en el fuego,
ese mismo fuego que todo lo consume
y lo purifica a través de sus llamas eternas.
Si ese era su destino, se los han arrebatado.
Alguien se arrogó las potestades de un Dios
que decidió por ellos.
Ese Dios los ha perdonado de la hoguera y
los dejó vivir a través de hurto,
porque en el robo se necesita violencia, fuerza,
y aquí solo hubo ardid,
ese mecanismo engañoso y piadoso
para que ellos vivan y
se coronen a la gloria de otros.

domingo, 29 de mayo de 2016

Frio.

 ¿Usted sabe que es el frío?
                    Yo sí.
Son miles de millones de agujas que se clavan
       con intensidad y sin piedad.
Soplidos odiosos que jamás cesan,
     dolores intensos que no ceden,
Furia intensa que antecede a la larga noche
             del invierno eterno.
.
            Usted no se imagina, 
     ni conoce a ese doloroso látigo
    que azota a los que menos tienen.
.
    En su calidez hogareña se lamenta,
          y el crepitar de los leños
                  lo calienta.
         No sienta compasión,
            no sienta pena,
            no sienta nada,
           después de todo
           usted no conoce
a miles de millones de agujas clavarse
por todo
                el cuerpo.
.
      Duerma, coma y beba,
      Que yo sigo aquí,
 poniéndome gris

          en la intemperie. 

viernes, 20 de mayo de 2016

Nuevo.

La noche eterna de una melancolía
que hace polvo los huesos.
Judas y sus besos,
el cuervo oscuro que anuncia el llanto que
antecede a la metamorfosis del joven
en viejo.
La verdad sobre los sueños y
una realidad que estremece de tanto miedo.
.
Toda mi escritura ha mutado hacia un lugar
muy negro.
¿Será a causa del insomnio?
¿Será a causa de las influencias?
o simplemente es despertar en un nuevo milenio,
con sueños nuevos, metas lejanas y
muchas musas de carne y hueso.
.
¿Surrealista o realista?
Según quien lo lea y
se ponga en los zapatos

de ese hombre nuevo.

martes, 17 de mayo de 2016

Ocaso de la escritura.

Cuanta inmensidad me rodea y
yo, un ser tan pequeño,
tan vacío y quebrado por dentro
que merodea los rincones oscuros
de la poesía,
contorneando ese cuerpo bello y armonioso
de letras en unos cuantos versos.
Moribundas almas en pena que corren
en la trasnoche de una vida que ya esta
en el ocaso.
Despedidas y abrazos en los andenes
previos a la partida del tren eterno.
Formas que se hacen sombras en la noche,
lunas contrastadas por el sol y
penas dibujadas por borrachas alegrías.


martes, 19 de abril de 2016

Olvido.

Del dolor y las guerras
        nadie puede escapar
ni salir intacto.
Las luchas contra sí mismo
      tarde o temprano llegan.
Simplemente hay que estar prestos,
        aceptar el destino y rehuir a los optimistas
crónicos.
Apretar los puños y la mandíbula,
            esperar plácidamente sentado en
el umbral de la vejez.
Que el ocaso de los días se lleven todo,

           absolutamente todo lo que fui alguna vez.

jueves, 31 de marzo de 2016

Cartas al poeta. (Para Karmelo Iribarren)

Intercambiamos buenos cometarios
escuetos y lacerantes a veces,
otros de halagos.
Brindamos a la distancia con cerveza y
fumamos los mejores tabacos
Le comenté de la imagen de Borges
en mi biblioteca y los dibujos de mi hija,
los papelitos con anotaciones pegados
y los libros desordenados,
él me dijo que en San Sebastián el
Cantábrico estaba picado y
que esa tarde se había ido a un recital de poesía,
luego en su casa escribió varios poemas y
bien entrada la madrugada lo asaltó un sueño:
Dialogaba con Bukowski y el viejo le decía
no jodas con eso de los poemas,
tomemos hasta quedar inconscientes.
Y él, con mucho esmero destapó un tinto
sirvió tres copas –una para Hank, una para Linda y otra para él-,
todo iba bien hasta que uno de los gatos saltó en su regazo
y en ese instante todo se fue aclarando.
Debajo de su cama había tres copas,
una botella y

el maldito gato.

lunes, 21 de marzo de 2016

Poemas.

Desde el rincón oscuro,
tapado de libros y papeles,
creo mis poemas y
pienso:
-¿Son la invención de mi mente
o las estrofas se me revelan como
entes independientes?-

Con ellos comencé a bucear
el mundo de las letras,

luego aparecieron los cuentos,
relatos y alguna novela.

Su música me lleva a surcar
los caminos pantanosos del
corazón, y siempre la interrumpe
la luz de la razón.

Todo se compone de versos y
estrofas,
gracias a ellos –mis poemas-,
observo esta vida

liberando mi mente de las
irracionales cadenas de

lo que llaman existencia.

viernes, 4 de marzo de 2016

El progreso.

El tabaco y la cerveza,
        la madrugada y las mujeres.

La introspección y el
              silencio.

 Y de repente un tipo lanza un
                escupitajo.

Yo sigo con mi lapicera y
                el anotador.

Un rico que se queja y
           el cocinero que se asoma.

La vieja que pide un té y dos
               parroquianos toman cerveza;

 a uno le dicen “tumba” y a otro
              le gritan “cabeza”.
      
Los dos son peligrosos y  sus
           dichos tienen algo de ponzoñoso.

Todo pasa aquí, en el bar el progreso.

Yo pido un whisky, la cuenta y
         una medida de suerte,
                     esta noche tengo decidido

esquivar la muerte.

miércoles, 24 de febrero de 2016

El tiempo ofrendado.

El ventanal esta empañado,
dibujo garabatos y pienso
algún poema.


La calle es de otro tiempo.
El agua cae muy despacio,
en forma muy fina,
           casi imperceptible.

Mis recuerdos fluyen como
el caudal por el río alborotado.

La nostalgia y el anhelo de la
Infancia.

Todo florece en mi ser, con
el olor de la tierra mojada.

Las tardes bajo el duraznero con
Borges y los pájaros cantando.

La ropa en el cordel y los perros
ladrando.

Las travesuras con mis hermanos,
y la música del piano.

Hoy no puedo resumirlo en este poema,
sin embargo en algo se le acerca.

Muchas gracias a mis abuelos
por el tiempo ofrendado.



sábado, 6 de febrero de 2016

El Tiempo.

Las agujas del reloj no paran
de retumbar en un infinito tic-tac.
Es un pequeño universo que fluye
y jamás se detiene. Yo así lo veo.
 
El hombre tuvo la osadía de encerrarlo en
una máquina, con engranajes, péndulos y
campanas.

Esa triste manía de controlarlo todo.
Esa obsesión humana del encierro
administrado.

No tiene mayor explicación, todo
se reduce al mismo instante:
Cuando libere su furia, sabremos
al fin, que es el tiempo.



jueves, 28 de enero de 2016

Diálogos de locos.

Hank ¿Qué haces?
bebo y escribo.
Me parece razonable –Le dije-.

Las noches y los días
se confunden.
Los años parecen siglos
y la cerveza corre como
un rió.

La pobreza se multiplica
al igual que la injusticia
y el dolor.

Vamos de bares y festejemos;
seguramente Raymond
sobrio ya,
nos espere con algún poema
para Tess.


viernes, 22 de enero de 2016

Una Araña.


                                  (Yo no le he escrito, más bien ella)
Una araña camina por la biblioteca
pasa entre Bukowski, Chéjov y
Carver.
Sigue sin prisa hasta Aira,
se detiene en Piglia
y se esconde detrás de Borges.

Levanto el libro y corre al abrigo
de García Márquez
Cervantes parece un lugar seguro
y en Shakespeare
desaparece.




jueves, 21 de enero de 2016

El tren.

Ella tenía un acento español de la península,
era una inspiración caminando.
hablaba tímidamente, pausadamente,
caminaba con aplomo y despreocupación,
irradiaba elegancia.
Algo me separaba,
éramos de tiempos diferentes;
sociedades indiferentes.
Sin embargo
los espejos y las plazas que me obsesionan
son los mismos aquí y allí,
y posiblemente en tu reflejo,
o en ese banco de madera o
cemento
encuentres a mis versos
dispersos,
como yo encontré tu
acento flamenco en

el tren.

domingo, 17 de enero de 2016

La mejor respuesta.

¿Qué pasó? Es una buena forma de comenzar
un texto,
y una buena respuesta seria:
Pasó el tiempo.
Un comienzo muy clásico
Seguramente,
sin embargo, podría destacar
que es un acierto comenzar
por el paso del tiempo;
ese río indómito que nos arrastra,
y nos ahoga hasta el final.

Estamos más lejos de ese joven despreocupado,
y nos acercamos al viejo que es más sabio.

Nos abandona casi todo,
desde el peso ideal, hasta el pelo
y las cosas dejan su razonable lugar
en las mujeres.
Nos gana el gris y se cuela el violeta.
Las pasiones se moderan, y los
fanatismos se racionalizan.
Las lecturas son más profundas y
las interpretaciones menos lineales.

El rock se modera y hasta Wagner
parece heavy metal.
Al final de cuentas ¿Qué pasó?
Me pregunto nuevamente, y
 la respuesta es simple:
Yo tampoco sé nada de
toda esta treta.






jueves, 14 de enero de 2016

La crítica


Supongo que el ejercicio de la crítica es natural en el hombre, sin embargo, cuando es despiadada y sin más sustento que destruir algo, no reviste mayor mérito.
Los críticos, no solo literarios, sino de la cultura en general, tienen una tendencia a destruir lo que en la academia y las enseñanzas Universitarias no cuajan. Un texto, una escultura, alguna pintura; murales de graffiteros, entre tantas formas de expresión (porque el arte es expresión lisa y llana) ¿Quién puede arrogarse la facultad de catalogar algo de malo o bueno? En todo caso, hablemos descarnadamente de textos que venden y textos que no comprarían ni a los parientes del escritor, lo mismo que las pinturas, las esculturas y otras facetas del arte.
Los críticos son gente que se especializa en la rama donde algunos osan trepar y muy pocos tienen el pase libre; es cierto que leen muchísimo, tanto que a mí me genera dolor de cabeza; leer a ciertos autores es imposible, pero es parte de la tarea. Direccionar al futuro lector con un barniz de opinión calificada, condiciona la lectura, por eso soy cultor de la forma más rudimentaria de lectura: Leer como un desaforado, cada instante libre, cada pausa del trabajo, y mientras me mantenga despierto estoy con un libro. Después hago mi propia crítica, algunos son muy buenos, otros son realmente malos, pero con buena prensa.
Yo transité los pasillos de la universidad, no de letras, la del derecho y obtuve mi título de abogado, conozco las discusiones y sobretodo el desprecio por lo que está afuera, los que ignoran la técnica. Pareciera que el arte, en lugar de ser cada día más abierto y omnicomprensivo, es más cerrado, encasillado y envuelto en su propio espiral de las “técnicas”. Ese reducto de especialistas en materias de estudio, es un lugar para aprender, no para convertirse en un ser que sobrevuela al resto de los mortales.
Imagino a varios académicos sentados tomando whisky y devorando sándwiches, con un elevado promedio de edad (que no siempre garantiza sensatez), criticando obras y re-interpretando donde ya no entra una versión posible dentro de las que los manuales indican.
No estoy inaugurando un estilo, tampoco una forma, otros ya lo han hecho, por ello no soy innovador en plasmar estas letras, que como siempre, van navegando sueltas por el mundo de la inmaterialidad de la red, y a algunos les parecerá interesantes, a otros perogrulladas de un novato, que le hacen falta unos seis años en la facultad de letras.
Abrir la crítica, dejar los dogmas en la puerta de ingreso y apoltronarse en un buen sillón; o en la parada de colectivos con la música en los oídos; o en el jardín silencioso, entre los aromas a libertad; o en la playa y en todos los lugares posibles donde estemos, intentemos ser críticos sin dejarse condicionar por lo que dicen “los que saben del asunto”. Seguramente las formas más rudimentarias de arte son las que nos interpelan y nos dicen: dolor, amor, alegría, pérdida, excelencia, muerte y simpleza.
El crítico como el escritor, que se luce con formas extremadamente complejas de comunicación (no creo que sean inocentes y ajenos) hacen sentir al lector que esta fuera de ese círculo de privilegiados que pueden entenderlo. Alejar a las personas es una estrategia –supongo-  para que todo parezca más interesante de lo que efectivamente es. Marear al lector dentro de un lavarropas y soltarlo, como los juegos del parque de diversiones. Nunca me gustaron los parques de diversiones, de niño los encontré aburridos, con sobreabundancia de peligros y una dudosa diversión.
J.I




jueves, 7 de enero de 2016

¿Que es la escritura?

Me lo venia preguntando hace algún tiempo, ensayando posibles respuestas.
No quiero hacer una exposición académica -ya que no lo considero necesario y tampoco creo tener la autoridad para hacerla, ni la talla intelectual-. Mejor que los análisis sesudos queden para otros, que frecuentan pasillos universitarios (in-merecidamente muchos de ellos).
El arte de la escritura es ante todo un modo de expresión simple, donde el narrador, el poeta o el cuentista, quiere decir algo; contar una historia, susurrarle al oído a esos lectores lo que en voz alta seguramente seria imposible.
Los debates que surgen luego sobre cuestiones como la sintaxis, el uso correcto de la puntuación, el universo gramatical, la retorica, la ortografía ( hasta el mismísimo García Márquez se horrorizaba y compadecía de los editores cuando leían sus borradores, por sus horrores ortográficos) y las reglas de la escritura en general, nos llevan a descartar verdaderos mensajes detrás de obras -tanto extensas como breves-, que no son de la apetencia académica.
Hasta Bioy Casares reconoció que muchos de sus detractores y críticos,sospechaban que algunas de sus obras fuesen producto del dictado de su amigo Borges; o Carver y su editor Gordon Lish a quien se le atribuye el estilo del enorme escritor, del cual merece mi admiración mas profunda.
Todos padecemos el mal de los críticos; esos mismos que adulan textos comerciales o librillos de aeropuertos.
Cuando una persona y todo su ser se sientan a escribir nos regalan un universo en el cual bucear, navegar, investigar, sentir, enojarse, enamorarse, entristecer y hasta a veces alegrarse.
Cada texto tiene su propia respiración, su ritmo, y hasta su propio ciclo del sueño ¿Acaso no les ocurre cuando dejamos la novela, el cuento o el poemario en la pagina donde podemos cortar ese respiro?
Observar y escribir. Dicen que quien no tiene la capacidad de ver con ojos de escritor no puede captar los mensajes del entorno. Yo creo que existen muchos mitos en torno a la escritura y todo lo que conlleva. Escribir es soltar, liberar, dejar que las palabras se vayan, viajen y sean apropiadas por el lector.
Diferente es la obsesión de la escritura profesional; un reducto donde solo unos pocos ingresan al club o la logia. Aquí comienzan a trabajar otros factores que son ajenos a la escritura misma y en honor a ella prefiero no rozar siquiera esos vértices.
Quien escribe con el afán de comunicar y dejar que esas palabras naufraguen en un mar, sin saber en que orilla encallar, no hay de que preocuparse, la tarea mas difícil está resuelta y es la firme convicción de ESCRIBIR.
J.I





Podría ser yo en otra época.

Hoy sentado afuera del bar, con una cerveza,
fumando y emborrachándome de letras,
vi a esos jóvenes pasar.
Podría ser yo en otra época,
podríamos ser todos nosotros
en otras épocas.
Las tardes de domingo tienen
esa capacidad didáctica, y
de docencia sobre nuestras
vidas.
Algunos escriben por las palmas,
otros por la fama.
Me gustaría preguntarles:                                                   
¿Qué es un triunfo?
Hoy me conformo con esas
tardes de ponderación y

contemplación.