El tabaco y la cerveza,
la madrugada y las
mujeres.
La introspección y el
Y de repente un tipo lanza un
escupitajo.
Yo sigo con mi lapicera y
el anotador.
Un rico que se queja y
el cocinero que se
asoma.
La vieja que pide un té y dos
parroquianos
toman cerveza;
a uno le dicen “tumba” y a
otro
le gritan
“cabeza”.
Los dos son peligrosos y sus
dichos tienen algo
de ponzoñoso.
Todo pasa aquí, en el bar el progreso.
Yo pido un whisky, la cuenta y
una medida de suerte,
esta
noche tengo decidido
esquivar la muerte.


No hay comentarios:
Publicar un comentario