nadie puede escapar
ni
salir intacto.
Las
luchas contra sí mismo
tarde o temprano llegan.
Simplemente
hay que estar prestos,
aceptar el destino y rehuir a los
optimistas
crónicos.
Apretar
los puños y la mandíbula,
esperar plácidamente sentado en
el
umbral de la vejez.
Que
el ocaso de los días se lleven todo,
absolutamente todo lo que fui alguna
vez.

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