Catalina, no es una reina
no proviene de un vientre azul,
es hija de dos obreros.
Ella me demuestra que es feliz,
no necesito más que ello.
Verte jugar en el suelo,
dibujar en la arena y
pintar tus sueños.
De tu boca salen las más
hermosas frases.
Del brillo de tus ojos
serenos, un oasis de paz
y consuelo.
Tener semejante privilegio de
ostentar el título de padre,
no es para cualquiera.
Vale más todo esto que un señorial
de la nobleza.
Mis libros, la pasión, el amor
y este poema
son la única herencia que te dejo.
Tus abrazos, los miedos, las tardes
de juego y tus canciones es
lo más hermoso que me llevo.

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