Dos moscas revolotean en la silla y
Yo sigo dentro y es verano,
sin embargo el hielo de mis pensamientos
son tan duros como el hierro candente
en la forja.
Las habitaciones están vacías y el sonido
del silencio es encantador.
Una foto nuestra encima del aparador y
todo allí afuera es ensordecedor.
Imagino un violonchelo y un contrabajo,
dos personas en su ejecución y
un teatro vacío que forman
la metáfora del éxito a deshora.

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