Ella tenía un acento español de la península,
era una inspiración caminando.
caminaba con aplomo y despreocupación,
irradiaba elegancia.
Algo me separaba,
éramos de tiempos diferentes;
sociedades indiferentes.
Sin embargo
los espejos y las plazas que me obsesionan
son los mismos aquí y allí,
y posiblemente en tu reflejo,
o en ese banco de madera o
cemento
encuentres a mis versos
dispersos,
como yo encontré tu
acento flamenco en
el tren.

Muchas gracias.Espero que el efecto deseado llegue y atraviese el éter...
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