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Soy Jesús Ibarren. Lector empedernido que no pertenece a la academia. Amante del arte en todas sus formas. Hipercrítico de la concepción burguesa y aristocrática de las artes.

martes, 17 de mayo de 2016

Ocaso de la escritura.

Cuanta inmensidad me rodea y
yo, un ser tan pequeño,
tan vacío y quebrado por dentro
que merodea los rincones oscuros
de la poesía,
contorneando ese cuerpo bello y armonioso
de letras en unos cuantos versos.
Moribundas almas en pena que corren
en la trasnoche de una vida que ya esta
en el ocaso.
Despedidas y abrazos en los andenes
previos a la partida del tren eterno.
Formas que se hacen sombras en la noche,
lunas contrastadas por el sol y
penas dibujadas por borrachas alegrías.


martes, 19 de abril de 2016

Olvido.

Del dolor y las guerras
        nadie puede escapar
ni salir intacto.
Las luchas contra sí mismo
      tarde o temprano llegan.
Simplemente hay que estar prestos,
        aceptar el destino y rehuir a los optimistas
crónicos.
Apretar los puños y la mandíbula,
            esperar plácidamente sentado en
el umbral de la vejez.
Que el ocaso de los días se lleven todo,

           absolutamente todo lo que fui alguna vez.

jueves, 31 de marzo de 2016

Cartas al poeta. (Para Karmelo Iribarren)

Intercambiamos buenos cometarios
escuetos y lacerantes a veces,
otros de halagos.
Brindamos a la distancia con cerveza y
fumamos los mejores tabacos
Le comenté de la imagen de Borges
en mi biblioteca y los dibujos de mi hija,
los papelitos con anotaciones pegados
y los libros desordenados,
él me dijo que en San Sebastián el
Cantábrico estaba picado y
que esa tarde se había ido a un recital de poesía,
luego en su casa escribió varios poemas y
bien entrada la madrugada lo asaltó un sueño:
Dialogaba con Bukowski y el viejo le decía
no jodas con eso de los poemas,
tomemos hasta quedar inconscientes.
Y él, con mucho esmero destapó un tinto
sirvió tres copas –una para Hank, una para Linda y otra para él-,
todo iba bien hasta que uno de los gatos saltó en su regazo
y en ese instante todo se fue aclarando.
Debajo de su cama había tres copas,
una botella y

el maldito gato.

lunes, 21 de marzo de 2016

Poemas.

Desde el rincón oscuro,
tapado de libros y papeles,
creo mis poemas y
pienso:
-¿Son la invención de mi mente
o las estrofas se me revelan como
entes independientes?-

Con ellos comencé a bucear
el mundo de las letras,

luego aparecieron los cuentos,
relatos y alguna novela.

Su música me lleva a surcar
los caminos pantanosos del
corazón, y siempre la interrumpe
la luz de la razón.

Todo se compone de versos y
estrofas,
gracias a ellos –mis poemas-,
observo esta vida

liberando mi mente de las
irracionales cadenas de

lo que llaman existencia.

viernes, 4 de marzo de 2016

El progreso.

El tabaco y la cerveza,
        la madrugada y las mujeres.

La introspección y el
              silencio.

 Y de repente un tipo lanza un
                escupitajo.

Yo sigo con mi lapicera y
                el anotador.

Un rico que se queja y
           el cocinero que se asoma.

La vieja que pide un té y dos
               parroquianos toman cerveza;

 a uno le dicen “tumba” y a otro
              le gritan “cabeza”.
      
Los dos son peligrosos y  sus
           dichos tienen algo de ponzoñoso.

Todo pasa aquí, en el bar el progreso.

Yo pido un whisky, la cuenta y
         una medida de suerte,
                     esta noche tengo decidido

esquivar la muerte.

miércoles, 24 de febrero de 2016

El tiempo ofrendado.

El ventanal esta empañado,
dibujo garabatos y pienso
algún poema.


La calle es de otro tiempo.
El agua cae muy despacio,
en forma muy fina,
           casi imperceptible.

Mis recuerdos fluyen como
el caudal por el río alborotado.

La nostalgia y el anhelo de la
Infancia.

Todo florece en mi ser, con
el olor de la tierra mojada.

Las tardes bajo el duraznero con
Borges y los pájaros cantando.

La ropa en el cordel y los perros
ladrando.

Las travesuras con mis hermanos,
y la música del piano.

Hoy no puedo resumirlo en este poema,
sin embargo en algo se le acerca.

Muchas gracias a mis abuelos
por el tiempo ofrendado.



sábado, 6 de febrero de 2016

El Tiempo.

Las agujas del reloj no paran
de retumbar en un infinito tic-tac.
Es un pequeño universo que fluye
y jamás se detiene. Yo así lo veo.
 
El hombre tuvo la osadía de encerrarlo en
una máquina, con engranajes, péndulos y
campanas.

Esa triste manía de controlarlo todo.
Esa obsesión humana del encierro
administrado.

No tiene mayor explicación, todo
se reduce al mismo instante:
Cuando libere su furia, sabremos
al fin, que es el tiempo.