Datos personales

Mi foto
Soy Jesús Ibarren. Lector empedernido que no pertenece a la academia. Amante del arte en todas sus formas. Hipercrítico de la concepción burguesa y aristocrática de las artes.

miércoles, 17 de agosto de 2016

La inundación.

El rio, los arroyos y los canales
se han desbordado; el agua,
incesante, con furia, sin tregua
ni piedad, se ha ganado dentro
de las casas.
Los bomberos de aquí para allá,
las mujeres lloran, los niños se asustan
y los hombres corren.
Un desastre de magnitud; una vida de
esfuerzos que se lleva la corriente,
nada importa, todo se ha perdido.
Veo a un hombre ya viejo llorando
porque nada pudo salvar. Yo camino por
lo que alguna vez fue una calle y
la lluvia,
no para de caer,
no da tregua, ni cede en su lucha contra
los causes.
Mi chaqueta para el agua esta empapada,
las botas se me llenaron por dentro y los
pies se me congelan.
Los cigarrillos se me humedecieron,
los fósforos no encienden, me detengo
por un instante y contemplo la pérdida.

Un auto tapado hasta el parabrisas y
un hombre con los brazos sobre su torso,
observando su mala suerte.

Todo, absolutamente todo, se perdió.
Los centros de evacuados están llenos,
los voluntarios no paran de sacrificarse
y nadie se pregunta:

¿Por qué paso esto?

martes, 7 de junio de 2016

El cuerpo del delito.

No ser permeable a la injusticia y dolor
es un crimen sin cuerpo del delito.
Si la justicia no fuese más que
una abstracción,
todo este mar de colores desordenados
que corren en un rió infinito
serian una hermosa pintura y no
este caos, en lo que muchos
llaman ciudad.
Cuando el fondo se revuelve
el dolor se hace insoportable;
las ganas
de hacerme polvo resurgen y
ese maldito hálito de esperanza
todo interrumpe
como una visita inesperada
que sin llamar a la puerta

aparece.

jueves, 2 de junio de 2016

Destinados a la hoguera.

Me robaron tres poemas,
eran buenos
estaban escritos con el dolor
con la sangre y la parte más oscura
de mis pensamientos.
Fue un concurso que nadie ganó,
un certamen que jamás existió y
 quien sabe dónde fueron a parar.
Yo los prefería en el fuego,
ese mismo fuego que todo lo consume
y lo purifica a través de sus llamas eternas.
Si ese era su destino, se los han arrebatado.
Alguien se arrogó las potestades de un Dios
que decidió por ellos.
Ese Dios los ha perdonado de la hoguera y
los dejó vivir a través de hurto,
porque en el robo se necesita violencia, fuerza,
y aquí solo hubo ardid,
ese mecanismo engañoso y piadoso
para que ellos vivan y
se coronen a la gloria de otros.

domingo, 29 de mayo de 2016

Frio.

 ¿Usted sabe que es el frío?
                    Yo sí.
Son miles de millones de agujas que se clavan
       con intensidad y sin piedad.
Soplidos odiosos que jamás cesan,
     dolores intensos que no ceden,
Furia intensa que antecede a la larga noche
             del invierno eterno.
.
            Usted no se imagina, 
     ni conoce a ese doloroso látigo
    que azota a los que menos tienen.
.
    En su calidez hogareña se lamenta,
          y el crepitar de los leños
                  lo calienta.
         No sienta compasión,
            no sienta pena,
            no sienta nada,
           después de todo
           usted no conoce
a miles de millones de agujas clavarse
por todo
                el cuerpo.
.
      Duerma, coma y beba,
      Que yo sigo aquí,
 poniéndome gris

          en la intemperie. 

viernes, 20 de mayo de 2016

Nuevo.

La noche eterna de una melancolía
que hace polvo los huesos.
Judas y sus besos,
el cuervo oscuro que anuncia el llanto que
antecede a la metamorfosis del joven
en viejo.
La verdad sobre los sueños y
una realidad que estremece de tanto miedo.
.
Toda mi escritura ha mutado hacia un lugar
muy negro.
¿Será a causa del insomnio?
¿Será a causa de las influencias?
o simplemente es despertar en un nuevo milenio,
con sueños nuevos, metas lejanas y
muchas musas de carne y hueso.
.
¿Surrealista o realista?
Según quien lo lea y
se ponga en los zapatos

de ese hombre nuevo.

martes, 17 de mayo de 2016

Ocaso de la escritura.

Cuanta inmensidad me rodea y
yo, un ser tan pequeño,
tan vacío y quebrado por dentro
que merodea los rincones oscuros
de la poesía,
contorneando ese cuerpo bello y armonioso
de letras en unos cuantos versos.
Moribundas almas en pena que corren
en la trasnoche de una vida que ya esta
en el ocaso.
Despedidas y abrazos en los andenes
previos a la partida del tren eterno.
Formas que se hacen sombras en la noche,
lunas contrastadas por el sol y
penas dibujadas por borrachas alegrías.


martes, 19 de abril de 2016

Olvido.

Del dolor y las guerras
        nadie puede escapar
ni salir intacto.
Las luchas contra sí mismo
      tarde o temprano llegan.
Simplemente hay que estar prestos,
        aceptar el destino y rehuir a los optimistas
crónicos.
Apretar los puños y la mandíbula,
            esperar plácidamente sentado en
el umbral de la vejez.
Que el ocaso de los días se lleven todo,

           absolutamente todo lo que fui alguna vez.