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Soy Jesús Ibarren. Lector empedernido que no pertenece a la academia. Amante del arte en todas sus formas. Hipercrítico de la concepción burguesa y aristocrática de las artes.

martes, 3 de enero de 2017

Humedad y tabaco.

Cada vez que respiro
llega ese olor a humedad y tabaco
que queda grabado en mi memoria.

Ese mismo que huelo todos los días
de madrugada.

La tierra cuando se moja en
las mañanas de verano
huele a niñez en mi barrio.

Los jazmines en primavera que
perfuman los jardines de la casa
vieja de al lado.

Pero ese olor a humedad y tabaco
que penetra todos y cada uno
de los poros de mi piel,
me recuerdan lo peor.

Se herrumbra mi corazón cada vez
que debo atravesar la ciudad en la noche,
abrir la puerta y ese olor a humedad y tabaco
que se apodera de mi olfato.

Los olores nos marcan la infancia,
los perfumes la adolescencia y
los horrores modernos nuestra adultez.



miércoles, 7 de diciembre de 2016

Narrar, como Dios

Narrar, es jugar a ser Dios. ser un artesano que moldea un Universo.
Partir de la nada, de una hoja en blanco, e ir dándole forma a formas preexistentes en el plano de las ideas.
Narrar, es un acto de amor, una forma de procreación.
Es la necesidad de ir llenando el silencio con voces que cuentan, que hablan, que van diciendo algo -a veces trivial, otras interesante-, pero darles al fin una voz propia, como lo hacia Faulkner, Hemingway, Bolaño. Ser un constructor de zonas, como lo hacia Saer.
Quienes escriben, lo hacen con pasión y obsesión. Son seres dotados de tenacidad y cierto grado de locura, porque el mundo del libro se viene acabando, y se anuncia su extinción desde el advenimiento de la televisión, posteriormente desde que los medios digitales han ido ocupando un lugar central en la vida de las personas; ya no existe lo epistolar como genero, ahora es un mail, un mensaje de Facebook, o la inmediatez de Twitter en sus 140 caracteres, o el Watsapp que ha destruido la gramática, y las formas de comunicar una idea; jamás podría pensarse a Kafka escribiéndole a su padre por Watsapp, o a Tolstoi reclamándole a su mujer Sofía que vuelva a corregir La guerra y la Paz. No se puede escribir un solo párrafo sin amar lo que se hace.
Tampoco se escribe para un publico, en todo caso, se escribe para ser leído, pero nunca se lo puede hacer pensando en un segmento social. Se escribe, como se respira, o se come, es una necesidad de eludir un mundo real, del cual se toman o no elementos, y se crea uno nuevo. Se recicla, se plagia, se aumenta, se suprime, algo viejo o contemporáneo, como el caso de Puig con los folletines, o Artl con sus novelas de lumpenes, o sus Aguafuertes Porteñas, con lenguaje corriente, el de la calle.
El mundo académico junto al económico editorialista, han dicho que es lo que está bien y lo que está mal. Nadie escribe mal, en todo caso, lo que se narra, no es de interés para ser publicable. Narrar implica comunicar, y comunicar es parte del ser; no se puede enmudecer al ser, porque estamos hechos de fibras invisibles que nos intercomunican.
Los juicios están llenos de prejuicios, comparaciones, y teorías que otros han dicho o escrito, diciendo que es narrar bien.
Un párrafo puede trascender o quedar en el remolino del olvido. La literatura está llena de bovarismos.
La aventura de navegar en territorios desconocidas, experimentar hasta llegar hasta los extremos del lenguaje como un navegante sin brújula que, lanzado al mundo nuevo, se aventura desde puerto seguro sin saber que le depara el destino. Utilizar todas y cada una de las herramientas del lenguaje como lo hizo Joyce con su Ulysses,
Escribir un poema con un solo verso es un poema, porque la estética y el sentido de lo que se comunica es poesía, y quien no quiera creerlo que reviente.
Solo el tiempo -ese ciclo que fluye, fraccionado en unidades innecesarias-, será el limite final, el juez que dictará la sentencia definitiva. Y, si la obra logra vencer las barreras de los prejuicios, las modas, los humores de la época, y las opiniones de quienes ejercen la critica, será al fin eterna, porque trasciende a quien la ha creado. Es recuerdo vivo. Pasión artesanal, que brota del pensamiento.
Detrás de esas paginas siempre habrá alguien que sigue vivo y dejó un testamentum de lo que fue su esfuerzo.

miércoles, 17 de agosto de 2016

La inundación.

El rio, los arroyos y los canales
se han desbordado; el agua,
incesante, con furia, sin tregua
ni piedad, se ha ganado dentro
de las casas.
Los bomberos de aquí para allá,
las mujeres lloran, los niños se asustan
y los hombres corren.
Un desastre de magnitud; una vida de
esfuerzos que se lleva la corriente,
nada importa, todo se ha perdido.
Veo a un hombre ya viejo llorando
porque nada pudo salvar. Yo camino por
lo que alguna vez fue una calle y
la lluvia,
no para de caer,
no da tregua, ni cede en su lucha contra
los causes.
Mi chaqueta para el agua esta empapada,
las botas se me llenaron por dentro y los
pies se me congelan.
Los cigarrillos se me humedecieron,
los fósforos no encienden, me detengo
por un instante y contemplo la pérdida.

Un auto tapado hasta el parabrisas y
un hombre con los brazos sobre su torso,
observando su mala suerte.

Todo, absolutamente todo, se perdió.
Los centros de evacuados están llenos,
los voluntarios no paran de sacrificarse
y nadie se pregunta:

¿Por qué paso esto?

martes, 7 de junio de 2016

El cuerpo del delito.

No ser permeable a la injusticia y dolor
es un crimen sin cuerpo del delito.
Si la justicia no fuese más que
una abstracción,
todo este mar de colores desordenados
que corren en un rió infinito
serian una hermosa pintura y no
este caos, en lo que muchos
llaman ciudad.
Cuando el fondo se revuelve
el dolor se hace insoportable;
las ganas
de hacerme polvo resurgen y
ese maldito hálito de esperanza
todo interrumpe
como una visita inesperada
que sin llamar a la puerta

aparece.

jueves, 2 de junio de 2016

Destinados a la hoguera.

Me robaron tres poemas,
eran buenos
estaban escritos con el dolor
con la sangre y la parte más oscura
de mis pensamientos.
Fue un concurso que nadie ganó,
un certamen que jamás existió y
 quien sabe dónde fueron a parar.
Yo los prefería en el fuego,
ese mismo fuego que todo lo consume
y lo purifica a través de sus llamas eternas.
Si ese era su destino, se los han arrebatado.
Alguien se arrogó las potestades de un Dios
que decidió por ellos.
Ese Dios los ha perdonado de la hoguera y
los dejó vivir a través de hurto,
porque en el robo se necesita violencia, fuerza,
y aquí solo hubo ardid,
ese mecanismo engañoso y piadoso
para que ellos vivan y
se coronen a la gloria de otros.

domingo, 29 de mayo de 2016

Frio.

 ¿Usted sabe que es el frío?
                    Yo sí.
Son miles de millones de agujas que se clavan
       con intensidad y sin piedad.
Soplidos odiosos que jamás cesan,
     dolores intensos que no ceden,
Furia intensa que antecede a la larga noche
             del invierno eterno.
.
            Usted no se imagina, 
     ni conoce a ese doloroso látigo
    que azota a los que menos tienen.
.
    En su calidez hogareña se lamenta,
          y el crepitar de los leños
                  lo calienta.
         No sienta compasión,
            no sienta pena,
            no sienta nada,
           después de todo
           usted no conoce
a miles de millones de agujas clavarse
por todo
                el cuerpo.
.
      Duerma, coma y beba,
      Que yo sigo aquí,
 poniéndome gris

          en la intemperie. 

viernes, 20 de mayo de 2016

Nuevo.

La noche eterna de una melancolía
que hace polvo los huesos.
Judas y sus besos,
el cuervo oscuro que anuncia el llanto que
antecede a la metamorfosis del joven
en viejo.
La verdad sobre los sueños y
una realidad que estremece de tanto miedo.
.
Toda mi escritura ha mutado hacia un lugar
muy negro.
¿Será a causa del insomnio?
¿Será a causa de las influencias?
o simplemente es despertar en un nuevo milenio,
con sueños nuevos, metas lejanas y
muchas musas de carne y hueso.
.
¿Surrealista o realista?
Según quien lo lea y
se ponga en los zapatos

de ese hombre nuevo.