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Soy Jesús Ibarren. Lector empedernido que no pertenece a la academia. Amante del arte en todas sus formas. Hipercrítico de la concepción burguesa y aristocrática de las artes.

jueves, 23 de marzo de 2017

Montones de basura humana.


El perro que vagabundea
por el barrio
crea una especie de arte vanguardista.
Un rupturista de bolsas,
que deja colgando la basura de los hombres.
Un solitario artista nocturno,
con el hocico afilado.
Uno de esos que
a los ojos de todos
pasa desapercibido. Y por las noches
un desconocido.
Cuando salgo a fumar
en la madrugada
lo encuentro;
él rehuye a la mirada,
solo le basta con exhumar
la basura humana.

martes, 14 de febrero de 2017

Conversaciones de un matrimonio de cuarenta.

Tuviste que darle vueltas
hasta que lo rompiste
como los juguetes,
o como las narices 
de los pibes que juegan
con nieve. Tironeaste del cordón
de las zapatillas viejas, 
y ya no bailás en puntas de pie
esperando el efecto.
Nunca te conformaste 
seguiste adelante, sin importar
las consecuencias. Ahora ya no sos
la reina, y cuando te veo en las fotos
viejas parecés una fotocopia borrosa
de lo que sos ahora. 
No es fácil saltar la soga de los 
miedos sin caer en el ahogo. Y ahí aparecen
los psicólogos.

sábado, 28 de enero de 2017

Un sábado al sol

No es recomendable discutir
en la puerta con los testigos
de Geová,
suelen ser tenaces,
no esquivan la confrontación.
Mejor una ronda de whisky
con los del
fans club
del Papa,
esos ahora
tienen línea directa
con Dios.
Les dije que no creía,
me hablaron del milagro
de no sé qué creador.
No hay fé,
no hay nada,
solo vida, dolor.
Nos dimos la mano,
porque ante todo
buena educación.
Cerré la puerta,
y esperé
fumando, mirando
el techo
pensando
recostado en el sillón.
La vida es corta y
de eso no hay
Objeción.
Treinta y cinco grados
al sol.
Quisiera ser un hombre
creyente
para soportar
la sobriedad
de un Dios
vengativo
con semejante
calor.

viernes, 27 de enero de 2017

Tentado por la suerte

Consideremos que las oportunidades
son ilusiones
que al ser humano empujan
a lo largo de su vida.

Espejos empañados
que nos devuelven la imagen borrosa
de un cuerpo indefinido
que creemos ser
y no es más que luz reflejada.

Consideremos que estas paredes
forradas de libros
no son más que palabras ajenas
autorizadas por los dueños
del don de lo estético.

Un cuerpo de infantería
medio muerto
que resucita cada vez que yo quiero.

Si dejásemos de considerar
para abrir paso a los
hechos,
descubriríamos que
somos prostitutas
de la suerte.

domingo, 22 de enero de 2017

Ni Perseo puede un Domingo por la mañana.

Amanecer muy temprano,
un domingo junto a Bolaño,
botellas que destilan alcohol
fútbol inglés,
el calor indomable del verano
Ornado por los safaris al África
y los toros de Pamplona 
de un libro de Hemingway
que me da vértigo y tristeza.
Amanecer fatigado, intrigado;
buscando algo entre los textos
que me revele alguna esperanza
en toda esa masa de hombres
que circula por los bordes
del sueño,
calcinados por las horas interminables
del insomnio de la escritura.
Imagino al Atlas derrotado, hecho piedra,
peñascos y cumbres del universo,
que el fatigado hijo de Zeus convirtió
al gigante con tan solo la cabeza
de una de las tres Gorgonas;
Perseo y sus hazañas
no podrían jamás con todo
el peso insoportable
de los pensamientos
un domingo por la mañana.

La mudanza.

Hoy  lo he decidido:
 me mudo de este departamento
a una casa con más espacio
para que el sol entre por las ventanas,
el aire recorra cada uno de los rincones  y
cuando llegue de mi trabajo, después de una larga madrugada
pueda sentarme en el sillón a contemplar el parque:
que la luz oblicua caiga sobre el pasto e inunde
mi pecho de calor,
 y el aroma profundo del café en el fuego me deleite.
Ya no tendré que odiar a esos vecinos ruidosos y
su música a todo volumen;
 o las peleas a puñetazos de los locos del fondo.
Ya no sentiré el olor nauseabundo de los pasillos y
las escaleras.
(Ninguno entendió el valor de estar solo con uno mismo,
pensarse en su existencia día a día y odiar la miserable
injusticia del mundo).
Algunos de ellos viven allí por necesidad:
como esa mujer soltera con sus dos hijos pequeños que limpia
la casa de un ingrato jefe, o la mujer morocha, que siempre
me resultó demasiado bella para este lugar,
como un Nenúfar en el Nilo;
la vieja religiosa y sus visitas, o
 la puta de abajo con sus gemidos de madrugada, solo acallados
por mis discos de rock.
Todo fue parte de mis años entre extraños que apenas
saludaba. Ahora navegaré un nuevo rio, esta vez solo
espero no sea tan turbulento.
Solo se van mis libros, los muebles y este poema,
el resto de mis recuerdos aquí se quedan.


viernes, 13 de enero de 2017

Saer, el poeta.

Intentar abordar a un escritor como Juan José Saer es una empresa que, en mi caso estaría vedada. Solo aquellos catedráticos y ensayistas estudiosos, con precisión de neurocirujano, y conocimientos inacabables en materia de literatura, podrían escribir algo que realmente valga la pena, y haga honor a la memoria de semejante escritor.
Este escrito, no pretende ser un meticuloso trabajo pseudocientífico,  o una tesitura sobre la poesía del escritor de Serodino, que luego emigró a Francia. Digamos que es una especie de opinión lectora de alguien que, con admiración profunda intenta decir –escribir- algo sobre un poeta, que también fue novelista y ensayista.
El poema que le da título al volumen de poesía El arte de narrar, resume prácticamente todo Saer, no solo como poeta, sino como ensayista y novelista.
Por escrito (1960-1972)
El arte de narrar.
Cada uno crea
       de las astillas que recibe
          la lengua a su manera
con las reglas de su pasión
-y, de eso, ni Emanuel Kant estaba exento.
En cinco versos nos describe –al igual que en sus ensayos del concepto de ficción-  su forma y método de creación. Es decir, para él solo era posible escribir atravesando los límites de lo convencional, crear un lenguaje propio, que vaya si no lo creó. Todos sabemos que con solo leer algunos párrafos de cualquier texto podemos identificar la pluma del escritor santafesino. La experimentación poética va desde poemas cortos como el citado más arriba, que más que un poema es una declaración de principios en versos, o como El siglo de oro, o A los pecados capitales, hasta largos poemas narrativos como Dialogo bajo de un carro o El alumno de Crates; luego en su sed experimental narra el horror de un violador en Miseria y consuelo del violador, donde describe al criminal fumando sentado en el camastro de su celda, acosándolo sin parar los recuerdos del ultraje de aquella vez. En alguna ocasión, escuché en una entrevista a Martín Kohan decir que el escribía sobre temas donde existiese la posibilidad de narrar, es decir, no hay temas que no puedan utilizarse como materia prima, el barro del artesano para moldear sus cacharros, y esta afirmación es un buen saco para Saer.
Consideremos que el arte es una expresión que proviene de los fondos –esos patios oscuros, medios húmedos y herrumbrosos-  de los creadores. Los analistas del todo dirían que esta afirmación carece de sustento científico, pero que otra cosa es un poema sino una síntesis bella de lo que el mundo y los interiores ofrece; reducir a versos pensados, estudiados meticulosamente, con sentido estético, una revelación artística, como una pintura o una escultura aparece la poesía, irrumpe con furia, sin pedir permiso y se revela a los pocos lectores que aprecian el arte más bello de la lengua. La idea de Saer, supongo como lector, y por lo que él mismo dejó escrito era crear su propio lenguaje, uno lento, cansino, como la tarde en la caminata de los personajes de su novela Glosa; la descripción al máximo de todo el ambiente, desde los trazos proyectados de una sombra sobre la vereda hasta una pelota de plástico olvidada por algún chico en un lago; en sus poemas hay parte ese procedimiento, y también el brillo de la erudición, paseándose por la historia antigua hasta llegar a los paisajes que caminaba fumando.
¿Será la poca difusión de la poesía? O será que solo se reduce a un núcleo lector y especializado, que no ha logrado trascender como poeta. La respiración que recorre cada poema es como si fuese una conversación telefónica  a Francia –su último destino-, donde nos cuenta su visión artística del mundo y la historia.
Por último, me gustaría creer que los lectores se van a multiplicar con el correr del tiempo, necesito aferrarme a esa ilusión, como lo hacen los enfermos en sus últimas y agitadas respiraciones que anteceden al desenlace fatal; esa fe del creyente que se arrodilla ante una efigie de yeso y le ruega por sus desdichas que, en mi caso, son los cada vez menos lectores de poesía saeriana y poesía en general. No soy crítico literario ni pretendo serlo, pero siempre es más bello para el alma leer un verso dedicado a Quevedo que un mal poeta que le escribe a un pan duro. La vanguardia ha hecho que tiremos por la ventana a los que pulen cada palabra antes de estamparla en un verso, a esos que antes de escribir un poema han leído toneladas de poesía, y hoy los conceptualista ponen alguna frase suelta con una imagen rara para llamarlo poesía. Perdón, pero la poesía duele, se sufre escribiéndola y leyéndola, se goza por su estética, y se practica un onanismo intelectual cuando logramos ver que se está cerca de la perfección y eso, al menos quien suscribe lo ve en la poesía de Saer.
Perdón por el atrevimiento, maestro.



viernes, 6 de enero de 2017

Adios Ricardo Piglia.

Murió Ricardo Piglia. Uno de los mejores escritores que he tenido el enorme placer de leer. No hay mejor homenaje que el mejor lugar en mi biblioteca.
Adiós maestro, gracias por enseñarme otro costado de Borges, Arlt, Puig ; y con su erudición hacerme más soportable la existencia. En mi casa será eterno, mi hija lo leerá y también anhelo mis nietos y bisnietos. 
Linda forma de hacerse
 inmortal usted, Emilo Renzi.

martes, 3 de enero de 2017

Humedad y tabaco.

Cada vez que respiro
llega ese olor a humedad y tabaco
que queda grabado en mi memoria.

Ese mismo que huelo todos los días
de madrugada.

La tierra cuando se moja en
las mañanas de verano
huele a niñez en mi barrio.

Los jazmines en primavera que
perfuman los jardines de la casa
vieja de al lado.

Pero ese olor a humedad y tabaco
que penetra todos y cada uno
de los poros de mi piel,
me recuerdan lo peor.

Se herrumbra mi corazón cada vez
que debo atravesar la ciudad en la noche,
abrir la puerta y ese olor a humedad y tabaco
que se apodera de mi olfato.

Los olores nos marcan la infancia,
los perfumes la adolescencia y
los horrores modernos nuestra adultez.



miércoles, 7 de diciembre de 2016

Narrar, como Dios

Narrar, es jugar a ser Dios. ser un artesano que moldea un Universo.
Partir de la nada, de una hoja en blanco, e ir dándole forma a formas preexistentes en el plano de las ideas.
Narrar, es un acto de amor, una forma de procreación.
Es la necesidad de ir llenando el silencio con voces que cuentan, que hablan, que van diciendo algo -a veces trivial, otras interesante-, pero darles al fin una voz propia, como lo hacia Faulkner, Hemingway, Bolaño. Ser un constructor de zonas, como lo hacia Saer.
Quienes escriben, lo hacen con pasión y obsesión. Son seres dotados de tenacidad y cierto grado de locura, porque el mundo del libro se viene acabando, y se anuncia su extinción desde el advenimiento de la televisión, posteriormente desde que los medios digitales han ido ocupando un lugar central en la vida de las personas; ya no existe lo epistolar como genero, ahora es un mail, un mensaje de Facebook, o la inmediatez de Twitter en sus 140 caracteres, o el Watsapp que ha destruido la gramática, y las formas de comunicar una idea; jamás podría pensarse a Kafka escribiéndole a su padre por Watsapp, o a Tolstoi reclamándole a su mujer Sofía que vuelva a corregir La guerra y la Paz. No se puede escribir un solo párrafo sin amar lo que se hace.
Tampoco se escribe para un publico, en todo caso, se escribe para ser leído, pero nunca se lo puede hacer pensando en un segmento social. Se escribe, como se respira, o se come, es una necesidad de eludir un mundo real, del cual se toman o no elementos, y se crea uno nuevo. Se recicla, se plagia, se aumenta, se suprime, algo viejo o contemporáneo, como el caso de Puig con los folletines, o Artl con sus novelas de lumpenes, o sus Aguafuertes Porteñas, con lenguaje corriente, el de la calle.
El mundo académico junto al económico editorialista, han dicho que es lo que está bien y lo que está mal. Nadie escribe mal, en todo caso, lo que se narra, no es de interés para ser publicable. Narrar implica comunicar, y comunicar es parte del ser; no se puede enmudecer al ser, porque estamos hechos de fibras invisibles que nos intercomunican.
Los juicios están llenos de prejuicios, comparaciones, y teorías que otros han dicho o escrito, diciendo que es narrar bien.
Un párrafo puede trascender o quedar en el remolino del olvido. La literatura está llena de bovarismos.
La aventura de navegar en territorios desconocidas, experimentar hasta llegar hasta los extremos del lenguaje como un navegante sin brújula que, lanzado al mundo nuevo, se aventura desde puerto seguro sin saber que le depara el destino. Utilizar todas y cada una de las herramientas del lenguaje como lo hizo Joyce con su Ulysses,
Escribir un poema con un solo verso es un poema, porque la estética y el sentido de lo que se comunica es poesía, y quien no quiera creerlo que reviente.
Solo el tiempo -ese ciclo que fluye, fraccionado en unidades innecesarias-, será el limite final, el juez que dictará la sentencia definitiva. Y, si la obra logra vencer las barreras de los prejuicios, las modas, los humores de la época, y las opiniones de quienes ejercen la critica, será al fin eterna, porque trasciende a quien la ha creado. Es recuerdo vivo. Pasión artesanal, que brota del pensamiento.
Detrás de esas paginas siempre habrá alguien que sigue vivo y dejó un testamentum de lo que fue su esfuerzo.

miércoles, 17 de agosto de 2016

La inundación.

El rio, los arroyos y los canales
se han desbordado; el agua,
incesante, con furia, sin tregua
ni piedad, se ha ganado dentro
de las casas.
Los bomberos de aquí para allá,
las mujeres lloran, los niños se asustan
y los hombres corren.
Un desastre de magnitud; una vida de
esfuerzos que se lleva la corriente,
nada importa, todo se ha perdido.
Veo a un hombre ya viejo llorando
porque nada pudo salvar. Yo camino por
lo que alguna vez fue una calle y
la lluvia,
no para de caer,
no da tregua, ni cede en su lucha contra
los causes.
Mi chaqueta para el agua esta empapada,
las botas se me llenaron por dentro y los
pies se me congelan.
Los cigarrillos se me humedecieron,
los fósforos no encienden, me detengo
por un instante y contemplo la pérdida.

Un auto tapado hasta el parabrisas y
un hombre con los brazos sobre su torso,
observando su mala suerte.

Todo, absolutamente todo, se perdió.
Los centros de evacuados están llenos,
los voluntarios no paran de sacrificarse
y nadie se pregunta:

¿Por qué paso esto?

martes, 7 de junio de 2016

El cuerpo del delito.

No ser permeable a la injusticia y dolor
es un crimen sin cuerpo del delito.
Si la justicia no fuese más que
una abstracción,
todo este mar de colores desordenados
que corren en un rió infinito
serian una hermosa pintura y no
este caos, en lo que muchos
llaman ciudad.
Cuando el fondo se revuelve
el dolor se hace insoportable;
las ganas
de hacerme polvo resurgen y
ese maldito hálito de esperanza
todo interrumpe
como una visita inesperada
que sin llamar a la puerta

aparece.

jueves, 2 de junio de 2016

Destinados a la hoguera.

Me robaron tres poemas,
eran buenos
estaban escritos con el dolor
con la sangre y la parte más oscura
de mis pensamientos.
Fue un concurso que nadie ganó,
un certamen que jamás existió y
 quien sabe dónde fueron a parar.
Yo los prefería en el fuego,
ese mismo fuego que todo lo consume
y lo purifica a través de sus llamas eternas.
Si ese era su destino, se los han arrebatado.
Alguien se arrogó las potestades de un Dios
que decidió por ellos.
Ese Dios los ha perdonado de la hoguera y
los dejó vivir a través de hurto,
porque en el robo se necesita violencia, fuerza,
y aquí solo hubo ardid,
ese mecanismo engañoso y piadoso
para que ellos vivan y
se coronen a la gloria de otros.

domingo, 29 de mayo de 2016

Frio.

 ¿Usted sabe que es el frío?
                    Yo sí.
Son miles de millones de agujas que se clavan
       con intensidad y sin piedad.
Soplidos odiosos que jamás cesan,
     dolores intensos que no ceden,
Furia intensa que antecede a la larga noche
             del invierno eterno.
.
            Usted no se imagina, 
     ni conoce a ese doloroso látigo
    que azota a los que menos tienen.
.
    En su calidez hogareña se lamenta,
          y el crepitar de los leños
                  lo calienta.
         No sienta compasión,
            no sienta pena,
            no sienta nada,
           después de todo
           usted no conoce
a miles de millones de agujas clavarse
por todo
                el cuerpo.
.
      Duerma, coma y beba,
      Que yo sigo aquí,
 poniéndome gris

          en la intemperie. 

viernes, 20 de mayo de 2016

Nuevo.

La noche eterna de una melancolía
que hace polvo los huesos.
Judas y sus besos,
el cuervo oscuro que anuncia el llanto que
antecede a la metamorfosis del joven
en viejo.
La verdad sobre los sueños y
una realidad que estremece de tanto miedo.
.
Toda mi escritura ha mutado hacia un lugar
muy negro.
¿Será a causa del insomnio?
¿Será a causa de las influencias?
o simplemente es despertar en un nuevo milenio,
con sueños nuevos, metas lejanas y
muchas musas de carne y hueso.
.
¿Surrealista o realista?
Según quien lo lea y
se ponga en los zapatos

de ese hombre nuevo.

martes, 17 de mayo de 2016

Ocaso de la escritura.

Cuanta inmensidad me rodea y
yo, un ser tan pequeño,
tan vacío y quebrado por dentro
que merodea los rincones oscuros
de la poesía,
contorneando ese cuerpo bello y armonioso
de letras en unos cuantos versos.
Moribundas almas en pena que corren
en la trasnoche de una vida que ya esta
en el ocaso.
Despedidas y abrazos en los andenes
previos a la partida del tren eterno.
Formas que se hacen sombras en la noche,
lunas contrastadas por el sol y
penas dibujadas por borrachas alegrías.


martes, 19 de abril de 2016

Olvido.

Del dolor y las guerras
        nadie puede escapar
ni salir intacto.
Las luchas contra sí mismo
      tarde o temprano llegan.
Simplemente hay que estar prestos,
        aceptar el destino y rehuir a los optimistas
crónicos.
Apretar los puños y la mandíbula,
            esperar plácidamente sentado en
el umbral de la vejez.
Que el ocaso de los días se lleven todo,

           absolutamente todo lo que fui alguna vez.

jueves, 31 de marzo de 2016

Cartas al poeta. (Para Karmelo Iribarren)

Intercambiamos buenos cometarios
escuetos y lacerantes a veces,
otros de halagos.
Brindamos a la distancia con cerveza y
fumamos los mejores tabacos
Le comenté de la imagen de Borges
en mi biblioteca y los dibujos de mi hija,
los papelitos con anotaciones pegados
y los libros desordenados,
él me dijo que en San Sebastián el
Cantábrico estaba picado y
que esa tarde se había ido a un recital de poesía,
luego en su casa escribió varios poemas y
bien entrada la madrugada lo asaltó un sueño:
Dialogaba con Bukowski y el viejo le decía
no jodas con eso de los poemas,
tomemos hasta quedar inconscientes.
Y él, con mucho esmero destapó un tinto
sirvió tres copas –una para Hank, una para Linda y otra para él-,
todo iba bien hasta que uno de los gatos saltó en su regazo
y en ese instante todo se fue aclarando.
Debajo de su cama había tres copas,
una botella y

el maldito gato.

lunes, 21 de marzo de 2016

Poemas.

Desde el rincón oscuro,
tapado de libros y papeles,
creo mis poemas y
pienso:
-¿Son la invención de mi mente
o las estrofas se me revelan como
entes independientes?-

Con ellos comencé a bucear
el mundo de las letras,

luego aparecieron los cuentos,
relatos y alguna novela.

Su música me lleva a surcar
los caminos pantanosos del
corazón, y siempre la interrumpe
la luz de la razón.

Todo se compone de versos y
estrofas,
gracias a ellos –mis poemas-,
observo esta vida

liberando mi mente de las
irracionales cadenas de

lo que llaman existencia.

viernes, 4 de marzo de 2016

El progreso.

El tabaco y la cerveza,
        la madrugada y las mujeres.

La introspección y el
              silencio.

 Y de repente un tipo lanza un
                escupitajo.

Yo sigo con mi lapicera y
                el anotador.

Un rico que se queja y
           el cocinero que se asoma.

La vieja que pide un té y dos
               parroquianos toman cerveza;

 a uno le dicen “tumba” y a otro
              le gritan “cabeza”.
      
Los dos son peligrosos y  sus
           dichos tienen algo de ponzoñoso.

Todo pasa aquí, en el bar el progreso.

Yo pido un whisky, la cuenta y
         una medida de suerte,
                     esta noche tengo decidido

esquivar la muerte.